Una graciosa tontería: amenazar periodistas
por Daniel Samper Pizano
6 de julio de 2005
En otros países amenazar a un periodista es motivo
de escándalo, declaraciones presidenciales e investigaciones
severas. En Colombia no es importante, ni lo fue nunca. Los gobernantes
condenan con encrespada retórica las intimidaciones contra quienes
trabajan en los medios, pero si surge un episodio de amenazas concreto,
clarito, nítido, esconden el rabo y callan como piedras.
El de Daniel Coronell --a quien personalmente no conozco
y de quien a veces discrepo-- es un caso de libro. Columnista valeroso
y documentado, ha recibido amenazas de muerte desde abril. Canallas
anónimos lo atacaron en llamadas, notas y ramos fúnebres
por sus opiniones adversas al Gobierno. Finalmente, entre el 16 y el
26 de junio, le enviaron a través del buzón electrónico
de su abogado cinco mensajes ominosos. Allí lo insultaban ( "ladronzuelo,
bandido, pícaro, marica" ) y deslizaban amenazas poco
sutiles, como la advertencia de que en Rusia sería condenado
a la estepa (antesala de una muerte llena de penurias), pues "así
se ha de tratar a las ratas" . Los mensajes iban firmados
por 'Zarovitch' (sic), que es como cree el intimidador que se denomina
al hijo del zar.
Un exitoso rastreo electrónico permitió
averiguar que los mensajes salían del computador del ex parlamentario
Carlos Náder Simmonds, personaje de gordo prontuario que incluye
condena por narcotráfico en Estados Unidos y cercana amistad
con Pablo Escobar, a quien trataba de "compadre"
y "hermano" . Una vez pillado, el
autor de los correos atemorizantes intentó primero defenderse
diciendo que numerosas personas tienen acceso cada día al computador
de su casa, y, luego, que él considera estos mensajes
"una tontería" .
Pude examinar las bitácoras de los emilios y el
primer argu

























